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1º
ENTREGA
Trayectoria del Actor Argentino
(1540-1750)
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1540
Se tienen noticias de representaciones indígenas en distintos
lugares de América, tanto espectáculos coreográficos
(especialmente danzas guerreras), como dramáticos. Por
consiguiente los indígenas son actores.
La conquista española irrumpió el lógico
proceso teatral, que había engendrado obras e interpretes.
Representaciones:
-"La historia natural y moral de las indias" (de José
de Acosta, México)
-"Comentarios reales" (del inca Garcilaso de la Vega,
Perú)
Después intervinieron misioneros y religiosos, también
acompañados por indígenas, piezas breves (Loas,
Pasos, Entremeses, etc.), presentando las mismas en iglesias y
conventos.
1544
Durante las festividades de Corpus Christi de ese año se
produjo la primera representación en esta parte de América,
fué en la Catedral de Asunción donde se mostró
una farsa (del clérigo Juan Gabriel Lezcano), en el cual
se hacía burla del segundo adelantado Álvarez Nuñez
Cabeza de Vaca.
1600
El 16 de enero hubo otros espectáculos en homenaje a Felipe
III.
Tanto en América como en nuestro país comenzaron
a realizarse representaciones teatrales con fines evangélicos.
1610
Representaciones en San Miguel de Tucumán, Córdoba,
Mendoza y Santiago del Estero. La representación en esta
última correspondió a la vida de San Ignacio, que
los improvisados actores debieron repetir en días subsiguientes,
siendo premiados finalmente como los mejores intérpretes.
1640
A las fiestas en la reducción de San Francisco Javier,
con motivo de celebrarse el centenario de la fundación
de esta corporación, asistieron los indios principales
de los pueblos del Paraná y el Uruguay.
Por la tarde, los neófitos de Moroore representaron una
obra dramática cuyo asunto era la invasión de los
mamelucos. Por la noche, se representó una pantomima.
1696
A los dos años de fundarse San Fernando, en el valle de
Catamarca, se dieron dos comedias en un tablado improvisado en
el corredor de una casa, en noches distintas.
En las ciudades de Tucumán y del Río de la PLata
eran ya frecuentes las funciones en plazas públicas y en
casas alquiladas.
1713
El padre general de los jesuitas prohíbe las representaciones
escénicas en el colegio, debido al tiempo que robaba a
los alumnos, lo cual indicaba que en Buenos Aires había
entusiasmo por las mismas.
1717
La puesta de "Loa" (de Antonio Fuentes de Arco) es la
primera pieza destinada al teatro escrita por un argentino y ofrecida
en Santa Fe. Su tema y los tres personajes, precedían a
la comedia "No puede ser guardar una mujer" (de Agustín
Moreto). Como el caso del autor, los intérpretes son también
nacidos en el lugar.
1721
En el colegio de los jesuitas de Buenos Aires, los alumnos brindaron
le elegante y conmovedor drama titulado "Judith", repetido
al día siguiente a pedido.
1723
Representaciones profanas, no religiosas como las anteriores,
se suceden en Buenos Aires.
El 11 de diciembre el cabildo ordenó el pago a José
de Orellano, por gastos de las comedias que se hicieron en esta
ciudad a la celebración de la noticia de los desposorios
de nuestros príncipes.
1733
Otra representación se detectó en Catamarca, el
14 de diciembre. Era una comedia satírica contra el teniente
gobernador del lugar, que le valió la prisión al
actor Juan del Castillo, que aparecía vestido de mujer
protagonizando a una madre que llevaba en sus brazos al hijo:
un chivito auténtico (alución al muy barbudo gobernador).
Otro actor fue Francisco de Tapia que hacía el papel de
maestro.
En aquellos tiempos ya existían compañías
de cómicos ambulantes.
1747
Con motivo de la proclamación de Fernando VII, se representaron
en Buenos Aires "Las armas de la hermosa", "Efectos
de odio y amor" y "La vida es sueño" (de
Calderón de la Barca) y "Primero es la honra"
(de Agustín Moreto).
Días después de las primeras funciones, varios españoles,
aletados sin duda por el éxito que obtuvieron tales espectáculos,
formaron una compañía que bien pudo ser la primera
que actuó en Buenos Aires.
Eusebio Maciel, oriundo de Corrientes, instaló en Buenos
Aires un teatrito de vida efímera. Allí se habrían
ofrecido obras españolas y otras escritas por el mismo
Maciel.
1748
Se conoció en Córdoba "Las glorias del mejor
siglo" (del poeta jesuita Valentín de Cespedes).
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Fin
de la primera entrega
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